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Materiales: qué tablero elegir

Melamina, HPL, rechapado o madera maciza alistonada. Los cuatro se cortan a medida y los cuatro valen para casi todo, pero no cuestan lo mismo ni envejecen igual. Aquí está la diferencia real entre ellos y cuál te conviene según dónde vaya la pieza.

Las cuatro familias de tablero

Melamina. Un tablero de aglomerado recubierto por las dos caras con una lámina decorativa. Es el que más colores tiene y el que menos mantenimiento pide, y el que se elige cuando hay muchos metros que cubrir sin disparar el presupuesto. Lo cortamos en 19 y 30 mm.

HPL. Laminado de alta presión sobre soporte, o compacto en todo el espesor. Aguanta la humedad, el calor y el roce mucho mejor que la melamina, y por eso es el que se pide para baños, encimeras y muebles que van a sufrir. En 10, 20, 40 y 60 mm.

Rechapado. Un tablero técnico con una chapa de madera natural encima, en roble, haya o pino. Se ve y se toca como madera maciza a un precio bastante menor, pero la chapa son décimas de milímetro: admite barniz, no admite un lijado a fondo. De 11 a 31 mm.

Alistonado. Madera maciza de verdad, lamas encoladas por el canto. Es el único que puedes lijar y devolver a nuevo dentro de diez años. También el que más se mueve con la humedad, y cuesta más que el rechapado de la misma madera. De 18 a 40 mm según la especie.

Cómo elegir en dos minutos

Empieza por dónde va la pieza, no por el material. Un frente de armario y una encimera de cocina no tienen el mismo problema que resolver.

Si va a haber agua cerca, con salpicaduras o vapor, HPL. Si es una superficie que se ve mucho pero se toca poco, como un frente, una estantería o un lateral, melamina: da el acabado por menos dinero que la madera. Si quieres que se note que es madera y la pieza está a la vista, rechapado. Y si quieres una pieza que sobreviva a varias mudanzas y a un lijado, alistonado.

El error más caro que vemos es al revés: elegir madera maciza para una balda interior que nadie va a mirar, y melamina para una encimera que va a tener el fregadero al lado.

El grosor manda más de lo que parece

El grosor no es estético, es estructural. Los 19 mm son el estándar y aguantan bien mientras la pieza no tenga que salvar mucha distancia sin apoyo. En cuanto una balda pasa de 80 cm entre soportes, o el tablero es una superficie de trabajo donde alguien se va a apoyar, los 30 mm dejan de ser un capricho.

En escritorios pasa siempre. Un tablero de 19 mm de 140 cm de largo apoyado solo en los extremos se comba, y no hace falta cargarlo: se comba con su propio peso y con el tiempo. Por eso los escritorios llevan faldón o refuerzo, y por eso los damos en 30 mm.

Lo que cambia el plazo

La melamina y el HPL te llegan en 15 días hábiles, y la madera maciza y los rechapados, en 18, con la entrega ya dentro del plazo. Es aproximado: durante el pedido te vamos actualizando la fecha.

Todo se fabrica bajo pedido, así que no hay stock del que tirar. Ese es el precio de que la pieza salga con tu medida exacta y no con la más parecida.

¿Pasamos de la teoría a tu proyecto? Mete las medidas en el presupuestador y tienes el precio al momento, o pregúntanos lo que no esté aquí.