Cómo elegir un escritorio infantil doble
Cuánto debe medir un escritorio para dos niños, a qué altura ponerlo, qué material y qué grosor pedir y cómo repartir el espacio entre los dos.
Cuando dos niños comparten habitación o zona de estudio, cuesta organizar el espacio. Hay que dejar sitio para las camas, los armarios, los juguetes y el almacenamiento y, al mismo tiempo, conseguir que cada niño tenga un sitio cómodo para estudiar, dibujar o hacer manualidades.
Un escritorio doble es de las soluciones que mejor funcionan en estos casos. En lugar de poner dos mesas independientes, se hace una sola zona de estudio con espacio suficiente para los dos.
No hace falta una habitación enorme. Con unas medidas bien pensadas se puede aprovechar una pared que, de otra manera, quedaría medio vacía.
Antes de elegir el escritorio, conviene pensar en el espacio disponible, las medidas, el material y lo que van a necesitar los niños en los próximos años.
Qué es un escritorio infantil doble
Es una mesa o superficie de trabajo hecha para que la usen dos niños a la vez.
Lo más sencillo es un tablero largo apoyado sobre patas, cajoneras o una estructura. A partir de ahí se le pueden añadir estanterías, cajones, módulos de almacenamiento o pasacables, según el uso que se le vaya a dar.
Frente a dos escritorios independientes, su gran ventaja es el espacio. Con una sola superficie la zona queda más despejada y se aprovecha casi todo el largo de la pared.
También da bastante libertad. No hay que comprar un mueble con unas medidas cerradas. Se parte del espacio disponible y el escritorio se hace a esas medidas, algo muy útil cuando hay pilares, paredes estrechas, techos abuhardillados o distribuciones poco habituales.
Ventajas de un escritorio doble en una habitación compartida
Con un escritorio doble bien medido, cada niño tiene su puesto aunque compartan la misma superficie. Cada uno puede tener su silla, sus cajones, su portalápices, su lámpara y su sitio para guardar cosas, y los dos puestos se pueden separar con una cajonera pequeña o un módulo en el centro. Así se mantiene cierto orden y se evitan muchas discusiones sobre quién ocupa más sitio.
Además, el escritorio les sigue sirviendo según crecen. Cuando son pequeños lo usarán para pintar, leer, hacer construcciones o manualidades. Más adelante será la mesa de los deberes, y después tendrá encima ordenadores, monitores y otros aparatos.
Por eso, cuando diseñamos un escritorio infantil, no pensamos solo en la edad que tienen los niños ahora. Un buen tablero dura muchos años, y merece la pena darle unas medidas que sigan siendo cómodas cuando crezcan.
¿Cuánto debe medir un escritorio doble para dos niños?
No hay una medida única, porque depende del espacio disponible y de la edad de los niños, pero hay algunas referencias para empezar.
Largo del escritorio
Cada niño necesita un espacio propio lo bastante amplio. Como referencia, de 100 a 120 cm de largo por niño dan una zona de trabajo cómoda, así que, si hay sitio, un escritorio doble mediría de 200 a 240 cm de largo.
En habitaciones pequeñas se puede hacer más corto, y no hace falta llegar a los dos metros. Lo que manda es lo que va a haber encima y cómo se va a usar. Un escritorio para hacer los deberes y dibujar necesita menos superficie que uno con dos ordenadores, sus monitores, los teclados y el material del colegio.
Aquí es donde más se nota la ventaja de un tablero a medida, porque es el tablero el que se adapta a la habitación. Si tienes una pared libre de 187 cm, por ejemplo, el escritorio puede medir eso, en lugar de conformarte con uno de 160 cm o intentar encajar uno de 200.
Ancho del escritorio
El ancho es la medida de delante atrás. Para una zona de estudio sencilla se puede partir de 50 a 60 cm. Si los niños van a usar ordenadores o monitores, con unos 60 cm o algo más estarán más cómodos.
Conviene no irse a ninguno de los dos extremos. Un escritorio demasiado estrecho obliga a trabajar muy pegado a la pared y deja poco sitio para libros y material. Uno demasiado profundo le quita espacio a la habitación, y a los niños les cuesta alcanzar lo que queda al fondo.
Por eso recomendamos medir la habitación entera antes de decidir, y no solo el hueco del tablero. Hay que comprobar cuánto sitio queda con las sillas puestas y cuando los niños las echan hacia atrás para sentarse.
Altura del escritorio infantil
En un escritorio infantil la altura tiene una dificultad añadida, porque los niños crecen y una mesa que hoy les va bien puede quedarse baja en pocos años.
Si quieres que el escritorio dure, una buena opción es darle la altura de un escritorio normal y ajustar la postura del niño con una silla regulable en altura y, cuando haga falta, un reposapiés. Así no hay que cambiar el escritorio cuando crezcan.
Más que una cifra concreta, importa la postura. El niño tiene que poder sentarse cómodo, acercarse a la mesa y trabajar sin subir los hombros ni forzar la espalda.
Escritorios infantiles dobles a medida
En las habitaciones infantiles es muy común que las medidas estándar no encajen. Puede haber un armario en un extremo, un radiador, una columna, una ventana o una pared con un largo poco habitual.
En esos casos es donde más sentido tiene un escritorio infantil doble a medida. En lugar de pasarte horas buscando uno con las medidas justas, mides el hueco y en Madera Fina te lo fabricamos con el largo y el ancho que necesitas.
Después eliges cómo va apoyado, con patas metálicas, cajoneras, una estructura de madera o una combinación de varias cosas. Así, más adelante puedes renovar una parte del escritorio sin cambiarlo entero.
¿Qué material elegir para un escritorio infantil doble?
El material influye en el aspecto, la resistencia, el mantenimiento y el precio del escritorio. Los más habituales son la madera maciza, el rechapado y la melamina.
Madera maciza
La madera maciza es una buena opción si quieres un escritorio resistente que dure muchos años en casa. En pino, haya o roble queda con un aspecto natural que va muy bien en una habitación infantil.
El pino te da madera natural con un presupuesto más ajustado. El haya tiene un aspecto bastante uniforme y encaja muy bien en habitaciones modernas. El roble es muy resistente y tiene una veta muy marcada.
La madera tiene además una ventaja que valoramos mucho, y es que con los años se puede volver a lijar y tratar para renovarla.
Tableros rechapados
Los tableros rechapados dan el aspecto de la madera natural con una chapa fina sobre un tablero, sin ser macizos. Son una buena alternativa si buscas ese aspecto con un presupuesto más ajustado.
Melamina
La melamina es muy práctica en una habitación infantil. Se limpia con facilidad, hay muchos acabados y con ella salen escritorios sencillos y de aspecto moderno.
Ningún material es el mejor para todas las familias. Antes de elegir, piensa en el presupuesto, en el uso que va a tener el escritorio, en el acabado que te gusta y en cuántos años quieres que dure.
¿Qué grosor debería tener el tablero?
El grosor cambia el aspecto del escritorio y lo que aguanta. Pero todavía importan más los apoyos, porque cuanto más largo es el tramo libre del tablero, más cede.
Un escritorio doble mide cerca de dos metros o más, y no basta con poner una pata en cada extremo. Según el material, el grosor y el largo, puede hacer falta una pata en el centro, una cajonera u otro apoyo que acorte la distancia entre patas. Es un detalle que se pasa por alto cuando el escritorio se diseña solo por cómo queda.
Nosotros siempre miramos juntos el largo, el grosor, el material y los apoyos. Lo explicamos con medidas y croquis en qué tablero elegir para un escritorio. De poco sirve un tablero muy bonito si luego se comba por no tener bien puestos los apoyos.
Esquinas redondeadas en una habitación infantil
En los muebles para niños las esquinas importan mucho. Si el escritorio está en una zona de paso, una esquina en punta es incómoda, sobre todo cuando los niños juegan alrededor. Por eso, si la distribución lo permite, conviene redondear las esquinas que quedan al aire.
Con los cantos pasa lo mismo. Un canto bien rematado es mucho más agradable al tacto donde se apoyan los brazos y las manos.
En Madera Fina los tableros para mesas y escritorios se pueden pedir con fresado de cantos y esquinas redondeadas. Son detalles pequeños, pero se notan mucho cuando el escritorio ya está montado.
Cómo distribuir un escritorio infantil doble
Hay varias formas de repartir el escritorio, y no todas valen para todas las habitaciones.
Dos puestos iguales
Es la forma más sencilla. El escritorio se divide en dos mitades y cada niño tiene más o menos la misma superficie, con su silla, su lámpara y su sitio para guardar las cosas. Funciona especialmente bien cuando los niños tienen edades parecidas.
Una cajonera en el centro
Otra opción muy práctica es poner una cajonera o un módulo más o menos en el centro. Además de dar sitio para guardar, separa un poco los dos puestos. Cada niño sabe cuál es su zona y es más fácil tener el material ordenado. Eso sí, hay que descontar el ancho de la cajonera al calcular el sitio que queda para las piernas.
Cajoneras en los extremos
También se puede poner el almacenamiento en los laterales y dejar libre todo el centro. Queda muy despejado y va bien si quieres que los dos niños puedan hacer alguna actividad juntos de vez en cuando.
Debajo de una ventana
Debajo de una ventana es un buen sitio para un escritorio, porque se aprovecha la luz natural. Pero hay que medir con cuidado la altura de la ventana, por dónde abren las hojas, las cortinas o persianas y si hay un radiador. Todo eso conviene resolverlo antes de encargar el tablero.
Almacenamiento alrededor del escritorio
Un escritorio infantil se llena de cosas enseguida. Libros, cuadernos, pinturas, juguetes, cargadores, lápices y material del colegio acaban ocupando toda la superficie, así que conviene pensar desde el principio dónde se va a guardar todo, y mejor alrededor del escritorio que encima.
Se pueden combinar cajoneras debajo del escritorio con baldas o estanterías en la pared. Funciona muy bien que cada niño tenga su propio sitio para guardar, porque así cada uno sabe dónde van sus cosas y hay menos desorden encima de la mesa. También se puede dejar una zona pequeña compartida para lo que usan los dos.
Cuanto mejor resuelto esté el almacenamiento, más superficie del escritorio queda libre para trabajar.
Cómo organizar los cables
Tarde o temprano, en la zona de estudio acaba habiendo una lámpara, un ordenador, una tablet o un cargador, y con ellos los cables por encima de la mesa. Si ya sabes que va a haber aparatos, piensa desde el principio dónde están los enchufes y por dónde van a pasar los cables.
Un pasacables en el tablero lo facilita mucho. Y si el escritorio es a medida, decides dónde va según dónde estén el ordenador y el enchufe, en lugar de tener un agujero en mitad de la mesa porque el fabricante lo puso ahí.
Errores habituales al elegir un escritorio infantil doble
Uno de los errores más frecuentes es comprar primero y medir después. Antes de elegir el escritorio hay que medir la pared, el fondo disponible, las puertas, las ventanas, los rodapiés, los radiadores y cualquier cosa que pueda estorbar.
Otro error es pensar solo en cómo son los niños ahora. Un buen escritorio se usa muchos años, así que conviene dejar margen y pensar en lo que van a necesitar cuando crezcan.
También es habitual olvidarse del sitio que ocupan las sillas. Un tablero puede encajar perfectamente entre dos paredes y dejar un paso demasiado estrecho cuando se ponen dos sillas delante.
Y el último es poner un tablero largo con pocos apoyos. En un escritorio doble hay que mirar siempre el largo y dónde van las patas o las cajoneras para que quede estable.
Cómo diseñar un escritorio infantil doble paso a paso
Antes de comprar nada, coge un metro y mide bien la habitación.
- Empieza por la longitud de la pared donde quieres instalar el escritorio. Después mide la profundidad máxima que puedes ocupar sin dificultar el paso.
- Localiza enchufes, ventanas, radiadores y rodapiés.
- A continuación decide cuánto espacio tendrá cada niño.
- Después puedes elegir el material del tablero y pensar en los apoyos: patas, cajoneras o una combinación de ambos.
- El siguiente paso será decidir los detalles: esquinas rectas o redondeadas, acabado de los cantos, color, barnizado y posibles pasacables.
- Finalmente, piensa en el almacenamiento vertical.
Con todo eso decidido, fabricar el escritorio es mucho más sencillo.
En Madera Fina trabajamos así. Fabricamos cada pieza bajo pedido y la cortamos a las medidas que necesites. En los tableros para mesas y escritorios también puedes pedir esquinas redondeadas, fresado de cantos, barnizado y agujeros pasacables.
¿Merece la pena hacer un escritorio doble a medida?
En muchas habitaciones sí, sobre todo si quieres aprovechar una pared entera o necesitas unas medidas que no se encuentran en los muebles estándar.
Hacerlo a medida tampoco obliga a encargar un mueble de carpintería terminado. Puedes encargar solo el tablero cortado a medida y completar tú el escritorio con patas o cajoneras. Así el resultado queda muy personalizado sin complicar el proyecto.
Lo conocemos bien, porque llevamos años trabajando con gente que se monta sus propios muebles y necesita una pieza cortada con precisión y bien terminada. Si mides bien y eliges el material adecuado, casi todos los problemas se resuelven antes de empezar a montar.
Qué hace bueno a un escritorio infantil doble
El mejor escritorio doble es el que aprovecha bien la habitación y sigue sirviendo cuando los niños crecen, más que el que tiene más cajones, colores o accesorios. Una superficie amplia, resistente y bien repartida puede empezar siendo la mesa de pintar y hacer manualidades, pasar a ser la de los deberes y acabar como escritorio juvenil con ordenador.
Mide bien el espacio, deja una zona suficiente para cada niño, elige un material adecuado y fíjate en los apoyos, los cantos, las esquinas y el almacenamiento. Si las medidas estándar no encajan en tu habitación, con un tablero a medida aprovechas casi cada centímetro y el escritorio doble se ajusta a la habitación y a lo que necesitan los dos niños.


